31 de enero de 2010

SE AVECINA UN TORMENTOSO FUTURO, LLENO DE DIFICULTADES, ¿PESIMISTA? CREO QUE NO.

Los que sabemos y vivimos una vida distinta somos conscientes de que el futuro lejos de ser impredecible es transparente, odiosamente transparente, insoportablemente transparente.
No puedo engañarme soñando que Ale va a tener un estupendo futuro en igualdad de derechos y oportunidades, si a veces lo sueño es porque tengo una imperiosa necesidad de verlo asi para poder continuar con un ápice de ilusión, de otra forma caería derrotada porque la precipitación de la propia vida impide que existan cambios rápidos de tal forma que a Ale le de tiempo a disfrutarlos.
Que gracia me hace la frase: "la esperanza es lo último que se pierde", la esperanza no existe. Existe la lucha, la tenacidad, el esfuerzo, la tozudez pero la esperanza es solo para los poetas y otros mundos imaginarios.
Alejandro ya tiene 15 años, y ya mismo 18 y ya mismo 25 y ...... ¿habrá cambiado la realidad cotidiana?, ¿podrá hacer Ale su vida como cualquier otro chaval de su edad?, ¿tendrá las mismas oportunidades? ya pronostico yo que no y sin baraja de tarot. Todo sigue igual, todo seguirá igual o ¿acaso no?.
Los derechos solo se pueden luchar en los tribunales, que vergüenza, que asco de democracia, que asco de política, que asco de leyes y que asco de gente.
¿Podré crear un futuro decente a mi hijo? o simplemente el devenir me aplastará sin conseguir nada y no tendrá oportunidades y ¿se tendrá que conformar con la voluntad de lo que quieran los demás? o ¿podrán ser sus deseos y su voluntad los que definan su futuro?.
LO ÚNICO QUE POR AHORA NO HA PERDIDO SENTIDO ES QUE HAY QUE LUCHAR, HAY QUE BATALLAR, HAY QUE CONVERTIRSE EN MOSCAS COJONERAS, HAY QUE CONVERTIRSE EN INDESEABLEMENTE PESADOS.
"POR UNA VIDA DIGNA PARA TODOS Y TODAS".

11 comentarios:

DangerBrown dijo...

Por supuesto que existe la esperanza, pero no está en forma de trébol de la suerte ni nada por el estilo, sino en forma de batalla, lucha, tenacidad, esfuerzo..., así que mantén tu esperanza porque eres la esperanza de otras muchas personas y en especial de Ale. No obstante, hay que seguir siendo indeseablemente pesados, pero sin convertirse en indeseables.
Hacia delante "Madre-Esperanza".

Cristina dijo...

Impactante...una entrada impactante.Dura y real.Real como la vida misma.No tengo nada más que añadir,solo que somos muchos más las que compartimos tus miedos,has descrito nuestros pensamientos.
Un abrazo fuerte y un besazo.

Isabel dijo...

Que triste me has hecho sentir, me has mostrado la realidad. A mi si me gusta creer en la esperanza, claro, con su lucha. Yo me imagino a mi hijo realizado y sobre todo feliz, me preocupa mucho el día que yo no este, me da panico, sufro mucho.
Animo preciosa que tenemos que sacar fuerza para esta gran montaña que tenemos que subir, tengo la esperanza en llegar algun dia a la cima y poder bajarla. Besitos

Mª Ángeles dijo...

Bueno como me ha encantado tu testimonial entrada y porque solo me queda la poética esperanza de que piarla es el camino, te chorizo la entrada y la difundo, por ti, por mí, por Ale, por tantos ninguneados y porque deje de ser un sentimiento siempre en terreno de nadie.

Anónimo dijo...

HOLA CARMEN! TU CARTA ME HA HECHO ESTREMECER, YO QUE SI SOY DIVERSA FUNCIONAL FÍSICA, Y QUE TAMPOCO SI QUE NOS DEPARARA EL FUTUTO, QUE PIENSO QUE CON EUROS Y CON LA MENTE ABIERTA PODRÍA SER, VEO MUY OSCURO, CASI SIN CRISTAL, EL FUTURO DE TANTOS Y TANTAS PERSONAS NIÑOS O JOVENES QUE HOY VEN DIEZMADOS SUS DERECHOS, QUE SON SEGREGADOS, QUE ...NO SE QUE AÑADIR PORQUE ME SIENTO TRAICIONADA POR EL SISTEMA QUE HEMOS CREADO,POR LA CORRESPONSABILIDAD QUE TODOS TENEMOS, QUE SOLAMENTE HEMOS APRENDIDO A MIRAR PARA OTRO LADO.QUE SOLAMENTE VALE SER MAS, COMPETIR, TREPAR, HUNDIR,...
¿QUE NOS QUEDA? LA LUCHA VALIENTE DE ALGUNOS Y ALGUNAS COMO VOS IMPARABLES POR EL DERECHO DE VUESTRA PROLE Y DE LOS NUESTROS.
NO OS DESMAYEIS, POR FAVOR!. MARI MORADO

Anónimo dijo...

PARA CARMEN. SIN DUDA UNA MADRE CORAJE (Y PARA ALE QUE, SEGURO DESPIERTA EN ELLA LO MEJOR QUE LLEVAMOS DENTRO)

Un día ya bastante lejano en el tiempo, que no en el recuerdo, comencé a dislumbrar las diferencias de una niña que apenas era eso; niña peculiar, alegre y perdida, pero atípica.

Aún recuerdo una tarde que en mi habitación rompí a llorar por la impotencia de no saber el por qué de sus peculiaridades que, en modo alguno daba lugar a las piezas que componen nuestro monótono aprendizaje individual. Allí estaba ella a escasos centímetros jugando y riendo como si nada, mientras me veía como lloraba amargamente por mi desesperación tras no entender nada. Eran lágrimas de desaliento, de miedo por un futuro incierto y lleno de temores fundados y muy dañinos; no para mí como conductor de esa niña sino por los muchos obstáculos, baches y caminos cortados que esa niña se encontraría en esa difícil y sinuosa senda que debería atravesar, en esta sociedad fagocitante que se siente amenazada y agredida ante la diversidad, quizás porque inútil de valores y de compromisos tiembla desubicada y asustada.

Comprendí, como padre y madre a la vez, que iba a ser un trabajo duro el responder a sus exigencias y a sus excelencias; a sus inhibiciones y a sus deseos cotidianos, pues inmersa en su mundo solía responder diferente ante los estímulos de cercanos y lejanos; sólo que aquellos lejanos le fueron dando de lado, exprimiendo sistemáticamente su alegría innnata, apartándola de ellos en el mejor de los casos; vejándola y burlándose en el otro extremo.

Han pasado ya bastantes años desde aquel primer escrito al colegio donde a mi hija los propios maestros la ninguneaban y pasaban de ella. De ese primer escrito de una colección extensísima, recuerdo muy nítidamente una frase que tomé prestada de un tema de Alberto Cortez que decía: “Juan Comodoro buscando agua encontró petróleo pero se murió de sed.” A esta le sume “Silvia pasó a 4º pero finalmente fracasó no sólo a nivel escolar, social y emocional, sino en todos los órdenes.” Era el síndrome de Cassandra, en que visionas, sin tener una bola mágica, esa transparencia de la que hablabas y que sabes lo qué sucederá a corto medio plazo. Transparencia que aunque quema por la desidia de quienes debieran proteger a estos niños diferentes, deshabilitados institucionalmente, te hace preguntarte por la miseria y el cinismo de buena parte de la especie humana cuando se sienten importantes, supremos, superiores y dignos de ser “normales” cuando su desfachatez ética y humana les convierte en orangutanes charlatanes, verdaderas atracciones de feria, juglares de masas, anarquistas colaboradores de la ignorancia y simpatizantes de anabolizantes pensamientos vanos. Pagan su deuda con el engaño de una sonrisa demasiado artificial, con el saludo de quien quiere parecer preocupado, consciente y partícipe de llevar a buen puerto a estos niños que tuvieron la “desgracia” de no ser tan monótonos ni tan marciales como muchos infantes, engreidos, agresivos, crueles y atrevidos al hacer daño a quienes sienten inferiores. Es el aprendizaje distorsionado dado por “adultos” y su forma de sentirse bien, de sentar adecuadamente sus nalgas cuando ya representado el papel de ciudadanos de bien pasan a la lástima, cuando no al desprecio que conlleva una crítica o un chiste fácil.

Como expresaba aquella tarde que rompí a llorar delante de mi hija comprendí que somos nosotros los padres los que debemos empujar, hacerles un sitio, interpretar el dolor de estos niños, sus exigencias, sus derechos y su reconocimiento social, como una diversidad, una opción, un deber maternal/paternal que nada ni nadie debe pisar. Lo demás, lo que venga mañana, próximamente o desgraciadamente dentro de otra generación ya se andará. Por el momento madre coraje no debemos parar.

Un abrazo mío de Silvia y de Daniel para Ale, para ti y los tuyos.

Manuel

MamideGlori dijo...

No tengo ninguna esperanza. El futuro no sabemos cómo va a ser porque no existe. Sólo existe el presente y el presente es pelear y pelear...
No eres pesimista, sólo eres consecuente, razonable y realista.

Un abrazo fuerte, de otra mosca cojonera. Aunque a veces nos llevamos manotazos o nos arrancan las alas. Pero seguimos intentando recordar a los que no tienen conciencia que existimos.

Bettina dijo...

Hola Carmen! Me gustó mucho tu entrada...y tenés razón...hay que luchar SIEMPRE y con las garras afiladas y eso a veces cansa, ya que además luchamos para sacar a nuestros hijos adelante...yo a veces pienso que es demasiado. Que bueno que te conocí...te mando un beso y me deleitaré con tu blog. besos Bettina

Marina dijo...

Yo sí creo en la esperanza, pero no creo en quedarse sentados esperando a que algo pase. Por eso, como decís hay que pelear y luchar, hay que trabajar para que el futuro de nuestro hijos no sea un problema, solo sea parte de sus vidas.
Besos

Carmen,mama de Ale dijo...

Gracias a todos por vuestras palabras. se que todos sabeis lo que digo. y a ti Manuel mucho ánimo y aqui tienes este blog para lo que quieras.Nadie puede imaginar la situación Silvia si no la vive, si puedo ayudarla o crees que podemos colaborar en algo aqui estamos y seguiremos estando.
Abrazos
Carmen

mariagloria dijo...

Una dura realidad, muy linda, pero no debemos perder las esperanzas es lo mas lindo